Entrevista a Alain Vigneau

Creation Date Martes, 13 Junio 2017.

Entrevista a Alain Vigneau

¿Alain, Cómo llegaste al Clown Esencial?

Una cosa es como llegué al clown y otra como llegué al Clown Esencial.

Al clown llegué por malestar interno, porqué estaba mal y no sabía qué hacer conmigo. Me pareció que el clown podía ser una forma de hacer algo, de transformar los tormentos en algo visible, en algo que a la gente le pudiera interesar. También tenía necesidad de dar de comer a mis hijos y en mi entorno familiar los payasos siempre habían estado presentes.

Al Clown Esencial llegué años después, hará unos 15 años aproximadamente, cuando el mapa de los talleres que impartía se fue dibujando con mayor claridad.

Por otro lado está mi proceso terapéutico ligado a la influencia de Claudio Naranjo, con quien colaboro en el programa SAT desde hace 10 años y eso ha hecho que el Clown Esencial haya dado un gran giro y se haya acelerado su proceso.

Todos esos elementos hicieron el mapa de Clown Esencial que en realidad es el fruto de todo un recorrido.

 

¿Cuál es el objetivo del Clown Esencial?

El objetivo…yo diría que él de no cambiar. Lo cual es medio raro para un trabajo que resulta ser terapéutico. Hay una frase de Castaneda que me gusta mucho y que suelo citar muchas veces "Todo los caminos son iguales, no nos llevan a ninguna parte".

El camino del clown, que es la fórmula normal del Clown Esencial, se conforma de cuatro fines de semana y este trabajo conmigo, tampoco lleva a ninguna parte. Si llevase a alguna parte, ¡Que lleve a casa!. Volver a casa es no querer ir a ningún sitio, es quedarse, no huir y esto ya es un trabajo de por sí. El objetivo, si lo hubiese, seria aceptarnos como somos, querernos y volver a tener un vínculo amoroso con nosotros mismos.

A veces, a mis alumnos les comento que han venido a un lugar para no cambiar y esto los desampara. No obstante, trabajamos, descubrimos, sudamos y hacemos de todo, pero si la persona viene rígida, pues rígida. Si la persona viene con vergüenza, bienvenida la vergüenza. Que la persona viene tímida; aleluya. Que viene rabiosa, pues perfecto. Si viene con ganas de aparecer, entonces que aparezca…es un trabajo de tomarnos, abrazarnos con lo que somos en lugar de salir corriendo.

En el clown te ves y de una forma muy rápida. Celebrar esto que se ve con conciencia y humor, este es el trabajo. Hay una frase, que descubrí en Brasil que dice "Hay dos retos en la vida, el primero es conocerse y el segundo quedarse contento con lo que uno ha conocido".

 

¿Cuál ha sido tu motivación al escribir el libro Clown Esencial?

En primer lugar, no defraudar a Claudio. El libro es un encargo de Claudio Naranjo, y lo recibí como un honor.

En segundo lugar, siempre había pensado que cuando dejara de actuar, todavía no es el caso, escribiría un libro y me pareció que era el momento de parar un poco. En realidad, no paré nada, aunque sí tomé tiempo para escribir y poner orden en mis ideas, en mis apuntes, en reflexionar sobre lo que acontecía en mis sesiones de trabajo.

Escribir el libro fue el momento de identificar y ubicar con precisión qué hay en el mapa. Está el niño interior, la vergüenza, el ego, el humor, la representación, la nariz de payaso…Pude desarrollar el mapa y esos lugares se convirtieron en los capítulos del libro.

También fue un trabajo interno, en el que me estaba revisando y confrontando constantemente. Mi idea, plasmar todo mi trabajo. Ha sido un trabajo de asentamiento, como hacer los planos de una casa…

Con este libro se ha cumplido uno de mis sueños, al igual que se ha cumplido con ser payaso…

 

El/la niño/a interior. ¿Qué nos ocurre a medida que vamos creciendo?

La figura del/a niño/a interior sigue en nosotros. Es obvio que al crecer hay una parte legítima que perdemos porqué nuestra consciencia se amplia. Los niños se permiten cosas, porqué el mundo se las permite y el mundo se las permite porqué su nivel de consciencia es el que es. Cuando crecemos nuestro nivel de consciencia se amplia y entonces no tienes derecho a ser tan libre.

En clown vemos que perdemos espontaneidad, asombro por la vida, gusto por el contacto, simplicidad,  brillo, ingenio, plenitud, sencillez, valor, creatividad...esta pérdida va más allá de lo legítimo.

Siempre digo que no volveremos a ser niños y que para niños están los niños. A nosotros se nos pasó el arroz. El trabajo que hacemos está en recuperar esa parte que perdimos y ponerla al servicio de la consciencia adulta. Desde este lugar, se intenta restaurar la relación con el niño interior y eso no nos hace más infantiles…que a veces es el cliché que hay, inclusive con la nariz de payaso, y la realidad es completamente otra. Nos hace adultos más completos, con un espectro de acción, de pensamiento y de comunicación más amplio.

 

¿Se pueden sanar las heridas infantiles? ¿Cómo se hace a través del clown? 

Sí, es posible. Lo primero es legitimar la herida, y no hacer como que no pasó. Sí que pasó, e inclusive celebrarlo con humildad. Porque creo que no alcanzamos, ni con la mejor buena voluntad del mundo, a entender con la mente racional qué paso con el niño, con mi niño. Debemos también celebrar la incapacidad de llegar hasta allí.

Legitimar a la persona. Muchas veces lo que más daño nos hace es la vergüenza, inclusive de lo que nos pasó. A mí me daba más vergüenza ser huérfano que el dolor de serlo. A ese dolor no podía acceder, era demasiado…pero tenía vergüenza de ser huérfano.

En el clown lo celebramos, lo abrimos y creamos un clima de no juicio en el grupo. Es un clima uterino, un útero amoroso donde uno se puede dejar caer y tener confianza en que será acogido. Coloca a todas las personas al mismo nivel y esta es la función de la nariz. La nariz da confianza a la persona para explorar, darse el derecho a llorar, a gritar, a patalear, a dejarse en silencio...Desde el clown se exploran esas energías y el mundo de la infancia.

Recuperamos la espontaneidad, nos damos el derecho a ser tontos, a no servir para nada, a ser estúpidos, inadaptados, inadecuados...y ponerlo al servicio de nuestra parte consciente, amorosa y buscadora.

Hacemos que nuestra parte adulta acune a la nuestra parte infantil, esa parte donde está la herida. La parte adulta, se pone de lado para dejar acontecer a la parte infantil en lo que tiene de espontaneidad, de juego. Que aparezca el dialogo entre la conciencia adulta y el arquetipo del niño/a, la sensibilidad del mundo del/a niño/a.

 

Dices que hay que devolver a las personas el derecho de sentir vergüenza y dolor.

Sí. No nacimos vergonzosos. Nos hicimos, porque otros nos invitaron a ello para tapar sus propias vergüenzas, para que no los sobrepasáramos, para que no fuéramos más que ellos, en el medio escolar o en el familiar. Una monja que no puede mostrar su cuerpo ¿Cómo te va a dejar mostrar el tuyo? Un padre rígido que solo ha conocido la rigidez ¿Cómo va a dejarte ser espontaneo?

Lo primero de todo es devolvernos el derecho a la vergüenza, y a partir de aquí, las personas se relajan mucho.

Lo que parece que nos hace más daño es la vergüenza de sentir lo que sentimos.  Dignificar la vergüenza y no quitarla. No se puede hacer desaparecer la vergüenza, la hemos construido para sobrevivir, por fidelidad a los padres, a la familia más cercana, por no ser más. Si se tiene que ir algún día, se disolverá por ella misma. Prefiero fomentar la autoestima que pelear con la vergüenza. Cuando sea el momento una y otra equilibraran la balanza de forma natural.

El trabajo en Clown Esencial es también la escenificación. Hago intervenir a la vergüenza como un personaje con su nariz de payaso. Es una vergüenza tonta, torpe...A veces la hacemos intervenir dentro de la representación de un asunto concreto. Algo así como una clownstelación, dónde todos los elementos que conforman un estado emocional intervienen con nariz de payaso. Eso no da comicidad en absoluto, que también es otro cliché, sino que da ingenuidad y esta ingenuidad es la que permite otra lectura de la situación, una nueva comprensión.

 

Hablas de la mirada y del grupo como público como elementos importantes en tu trabajo.

En el clown hay una relación directa entre todos los elementos. Se mira al público, con la mirada le mandamos una información y le pedimos una respuesta. El público puede responder con la risa, con el silencio…Entonces sí, esa mirada es importante. Es una de las autopistas de la información entre el clown y su público.

Nos hemos vuelto muy autistas, ciegos y ni miramos ni dejamos que nos vean. Si yo te miro durante  suficiente tiempo como para darme cuenta de que tú también me miras y me ves, y si le pongo atención, oiré las voces que me dicen “¿Le estoy gustando?, ¿es interesante?, ¿Qué pensará de mí?...Todo esto  mengua la presencia.

En el clown nos entrenamos mucho a mirar y a sostener la mirada. Nos entrenamos a mirar, a ser vistos y al mismo tiempo a estar atentos a la alarma que se nos enciende. Nos entrenamos a ser vistos sin ser juzgados y a no juzgar al otro. A mantener el vínculo de comunicación sin perdernos en él.

Cuando hay una impro y estamos de público, igualmente podemos estar atentos a nuestro juez sin estar presos de él. Así estaremos en el gozo de la mirada.

 

¿Cómo puede la creatividad artística sostener una libertad y transformación personal?

Un día le pregunté a Claudio sobre la creatividad y el desarrollo personal. Él me respondió: “No hay que preocuparse de la creatividad, sino que hay que preocuparse de estar en la vida. Si uno está en la vida, está en la creatividad ”. Me sorprendió. Y la verdad es que sí. Tomar decisiones es estar en la vida, hacer preguntas es creatividad. Hay creatividad por todas partes.

La creatividad nos devuelve el derecho, nos da la herramienta y nos permite ser únicos también.

Mi hija Ainara, de 5 años, es muy creativa, lo cual me hace muy feliz. Observo mucho su creatividad, y veo que ella es así porque no tiene meta. Ella empieza a hacer una línea o a dibujar...y no le interesa llegar  a ningún sitió. La ausencia de meta le permite disfrutar de un increíble abanico de posibilidades, de mundos, de placeres. Esta creatividad me fascina y al mismo tiempo me desconcierta, como padre suyo, porqué va en contra de mi propia adicción a la meta.

Volvemos a lo que decíamos, "nada que hacer, ningún lugar a donde ir“. Estar en la vida es estar en el puro disfrute, en el goce de la creatividad, y eso nos hace bien.

 

¿Nos puedes contar un poco sobre tu documental biográfico “Brin d'amour”?

“Brin d'amour” es un bello proyecto. La idea nació de Frederico Custodio, un ingeniero químico que me conoció en un taller que impartí en Bruselas hace años. Luego siguió asistiendo a más seminarios, desplazándose a los lugares donde yo lo impartía. Me propuso hacer un documental sobre mí y se rodeó de un pequeño grupo de antiguos alumnos de mis talleres, con muy buena energía. Se organizó una campaña de crowndfunding... y en estos momentos ya está en fase de montaje.

El documental está realmente rodeado de mucho amor. Por un lado, está el amor y la consideración con la que me rodean la gente que ha trabajo conmigo, y eso es más que bonito. Por otro lado, está el amor de estas personas por este trabajo en sí. Por lo que les ha dado, por lo que les ha traído, por lo que han vivido, por las transformaciones que les ha proporcionado.

Yo trabajo en muchos países, en todos nos ponemos la nariz y pasa lo mismo. No importa que estemos en Moscú, París, México o aquí en Barcelona. De forma natural Clown Esencial crea una red amorosa de personas que se sienten como hermanadas en una busqueda y gozan de mucha complicidad.

En lo personal he de decir que está siendo un trabajazo. He vuelto a enfrentarme a esos años de pastor que fueron años durísimos. Me he enfrentado a temas de mi pasado y a temas de mi presente. Ha sido, y está siendo todo un viaje.

Poner distancia con todas las circunstancias que han dibujado lo que hoy en día soy, y al mismo tiempo integrarlas. Es un trabajo personal profundo y provocador. Me parece que el libro fue un paso y el documental es otro. Puede que el documental todavía más, porqué está la imagen, que aporta una dimensión distinta a los que se dice, lo que se oye, a lo que se cuenta.

“Brin d'amour” es en verdad fruto de una corriente de amor genuino de muchísima gente que se entusiasmaron por el proyecto. Es muy bello, muy reconfortante, y dice mucho del trabajo del Clown Esencial. Tenemos esperanza de que vea la luz este próximo otoño.

 

Muchas gracias Alain, ha sido un placer compartir contigo.

Gracias a vosotras.

 

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