Entrevista a Javier Ortiz sobre depresión

¿Cuándo empezaste a hacer crecimiento personal?

Fue un momento en el que se me había desmontado mi vida por un conflicto que aparentemente era una elección entre mi hija y mi pareja, tenía que elegir entre uno u otro. Ahí entré en estado de estrés o depresión. En este momento lo denominaría como una excelente oportunidad para el inicio de la búsqueda de mi libertad, que ha continuado, convirtiéndose en uno de mis motivos de vida, quizás el más importante hoy en día.

 

¿Qué ha supuesto para ti hacer terapia?

Soy otro. Me ha cambiado mucho la vida, ahora me siento el responsable de todo lo que ocurre y esto me va dando libertad. Ahora siento la vida, antes la sufría. Ahora siento el dolor, la alegría, el apego, mis propias manipulaciones para no responsabilizarme de lo que pasa. Y cuando miro por ejemplo mi tristeza, me dejo sentirla y dejarla pasar, dejando que dure lo necesario, no más, con la mirada a la vida y no a la muerte que es donde estoy cuando me apego a ella. Siendo una especie de cristal. Es verdad que mi cristal no siempre está lo suficientemente transparente. Sin embargo, ahora tengo muchas herramientas para poder limpiarlo yo solito y si me doy cuenta que me cuesta pues lo llevo a terapia y puedo ver lo que no veía solo.

 

¿Qué les dirías a las personas que sienten que no pueden con su vida?

Que vayan a terapia. Cuando estamos en una depresión, hay que mirar que hay detrás de ella, si lo miras, lo sanas y te quitas una piedra de la mochila.

Mi vida hasta ahora ha estado enfocada en sanarme. He visto como mis experiencias traumáticas en mi infancia, el abandono en mi caso, se hace presente en el momento que se ha dado una separación o incluso simplemente en un momento en el que alguien no me llama. Saltan las alarmas del abandono, llegando a vivirlo con mucho dolor, cosa que a otro en la misma situación no le afecta, le resbala.

A mí me toca la herida y duele. Y puedo sentir que cada vez duele menos porque me hago responsable, desde mi posición actual de adulto, de mi niño herido y lo puedo atender. Para mí es el abandono lo que me produce dolor, para otro es el abuso, un secreto familiar…cada uno tenemos el nuestro y la correspondiente neura.

 

¿Qué te saco de la depresión?

La terapia. Me puse a hacer feng shui, meditacion,constelaciones familiares, Reiki, terapia gestalt, osteopatia y muchas otras cosas. Cada uno empieza por lo que le llega cuando siente la necesidad de hacer algo y lo uno te va llevando a lo otro. Esto me ayudó a cambiar de casa, hecho que me ayudó mucho y me puse a hacer reiki, meditación, terapia…

 

¿Y el no puedo?

Le añadiría «Ahora» no puedo, porque si lo decimos como algo fijo esto es una losa que ponemos nosotros encima nuestro que no nos permite movernos. Es un autoengaño. En terapia gestalt cambio el no puedo por no quiero y esto me coloca en la responsabilidad y en la posibilidad de cambio.

 

¿Es decir que es como una excusa?

Si, es una excusa, aunque cuando he estado ahí, no lo veía así, en esos momentos mentalmente estaba mal colocado llegando a creer por ejemplo que no podría soltar una relación que no funcionaba, pensado que no podía soportar el dolor. Y cuando lo hice comprobé que no era como había fantaseado, pude sentir el dolor que había y más tarde mi propia fortaleza y liberación. Si no hubiera dejado esta relación  ahora estaría inmerso en  una depresión, quizás tomando pastillas, sintiéndome muerto en vida. Y cuando digo esto siempre respetando la decisión de cada uno, cada momento y cada uno somos únicos.

 

¿Qué primer paso puede dar una persona con depresión?

Darse cuenta de donde está, donde se posiciona y desde ahí responsabilizarse y aunque se sienta incapaz, hacer un pequeño movimiento, descolgar el teléfono y pedir una cita a un profesional. A mí, también me ayuda mucho escuchar música (vitalizante) para cambiar de vibración,  los mantras me purifican. Bailar, comer sano, no ver ni escuchar tv (telediarios catastrofistas, programas rosas, por no decir oscuros, anuncios machistas…), sólo lo sano. Un baño en el mar, tomar el sol, caminar, deporte. Quererse.

Cuando pongo mantras y cambio de estado me surgen cosas nuevas, surge la alegría, las ganas de vivir, de enamorarse de nuevo. Salgo del juicio de “esto ya no es para mí porque soy mayor…”, nunca es tarde para sentir la vida, nos quede el tiempo que nos quede.

 

¿Qué terapia en concreto recomendarías?

A mí me sirvió mucho las constelaciones familiares y la formación gestalt. Descubrí con las primeras que soy la Punta de flecha de todos mis ancestros y desde aquí pude sentir la fuerza de todos ellos y mi responsabilidad con este sistema. Y en la gestalt descubrí el Darme cuenta, mi neura, mis manipulaciones, mis introyectos…y esto también me llevo a responsabilizarme de mi mismo. Todo esto ha sido muy sanador.

 

¿Entonces la terapia sana?

Sí, si miro lo que hay, después aparecen otras cosas. Porque si tienes mucho dolor no contactas con la alegría y la alegría está, no hemos nacido desgraciados. Se trata de recuperar esos estados de Sí a la vida. El cuerpo como cuerpo va hacia la vida. Si tengo una herida mi tendencia natural es ir hacia la sanación, esto pasa en la naturaleza también. Tenemos dentro ese sí a la vida. Y si tengo cáncer u otra enfermedad, quizás es que tu cuerpo te dice, mira esto, hazle caso.

 

Puede que esa enfermedad te mate….

Sí, Puede que me mate, pero no es lo mismo para mí morirme habiendo mirado lo que había detrás y quizás sí morirme pero en Paz, que morirme sin saber, sin responsabilidad, creo que es muy diferente. Yo no me he muerto todavía, es obvio, aunque creo que morir habiendo sido consciente y habiendo vivido la vida, me será mucho más fácil. Esta es mi creencia, quién sabe.

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