SOLEDAD
SOL y EDAD. En la misma palabra está la clave para combatir o mejor dicho estar en paz con este sentimiento, con la experiencia (la edad) y el sol (la sensación de estar vivo).
Para quienes nos da miedo estar solos, que vamos saltando de relación en relación, que llamamos por teléfono en los trayectos del trabajo a casa. Que whatsapeamos antes de irnos a dormir. Para los que siempre podemos encontrar un plan B si el plan A nos cancela la quedada. Para los que no sostenemos no tener pareja o rollete, los que nos compramos gatos sustitutos de amor incondicional propio. Para nosotros, los que nos da miedo la soledad, transitarla es la única manera de ser felices.
Si, transitar la soledad, vamos, estar solos un rato, un par de horas, unos días, una semana, un año. Estar solos un rato para estar con nosotros mismos. Al fin y al cabo, tanto estar con los otros nos lleva a no estar con nosotros. Con lo cual, cuando estamos con otros, también nos sentimos solos. Si, eso de estar rodeado de un montón de gente y sentirse sólo. Qué locura.
Qué locura porque es que uno no se muere estando solo. Sólo, está solo. Y es que en la soledad, también hay vida, se respira. Quizás incluso te sorprenda y te guste. Quizás sientas cómo tu respiración acaricia tu cuerpo, y cómo de pronto no te sientes tan solo, porque empiezas a sentirte acompañado de ti mismo.
Lo sé, cuesta mucho, cuántas veces hemos buscado compulsivamente en el exterior una tirita, un prozac, un amante, un novio, una amiga, un Smartphone, un algo por favor que aquí solo me muero. Pero no te mueres, sólo, estás solo. Y si duele en el corazón, porque sí que duele fuerte en el corazón, pues te mimas, te abrazas y respiras.
Porque la verdad es, que sin el silencio, la música no tendría sentido. Que si no sabes estar sólo, nunca sabrás, de verdad, estar con otro.
Marta Fernández Bustamante
Terapeuta Gestalt. Terapeuta de sonido. Dra. En Inmunología
