El efecto Zeigarnik

Últimamente, ya en plenas vacaciones de verano y con la necesidad de reposo tanto físico como mental, me encuentro a menudo en casa, frente al ventilador de pie, compartiendo alguna serie de esas que están tan de moda y tienen tantos seguidores (entre los que me incluyo), y preguntándome al finalizar cada capítulo: ¿Cómo es posible que el hecho de que los guionistas nos dejen en tal estado de incertidumbre al acabar de forma tan tajante cada uno de los capítulos de nuestras series preferidas nos mantenga tan enganchados en vez de desistir y no volver jamás a ver una serie? (por eso de no pasarlo mal quedándonos siempre a medias tintas)

Y así empecé a interesarme por el motivo y descubrí lo que se llama “Efecto Zeigarnik”, nombre extraño y complicado de pronunciar que se debe a la Psicóloga de origen ruso Bluma Zeigarnik, que se interesó por este fenómeno al observar como un camarero era capaz de recordar los pedidos pendientes de servir con facilidad, y sin embargo difícilmente recordaba los platos que acababa de servir.

El Efecto Zeigarnik hace referencia a la tendencia de los seres humanos a recordar tareas inacabadas o interrumpidas con mayor facilidad que las que han sido completadas. La interrupción supone una tensión psicológica que determina que las tareas inacabadas luego sean evocadas con más fuerza, como si lo ya finalizado lo diésemos por concluido y resultase más difícil traerlo a la memoria.

En 1927 Bluma Zeigarnik publicó un estudio acerca de este fenómeno, en el que los sujetos tenían que realizar una serie de 18 a 21 tareas diferentes y sucesivas, que consistían en resolver enigmas y adivinanzas, tareas manuales, problemas matemáticos, etc. La mitad de esas tareas fueron interrumpidas antes de que los sujetos pudieran acabarlas. El descubrimiento más significativo fue que los participantes podían recordar mejor las tareas que no habían podido completar debido a las interrupciones que aquellas que habían terminado, las cuales el cerebro olvidaba por completo.

Si volvemos a la pregunta que me hacía al inicio del artículo, parece que este efecto ha sido y sigue siendo muy utilizado en el cine, la literatura y las series de televisión. Eso de mantener en vilo al espectador ya lo vivíamos con Hitchcock o con las obras de Dickens, que aprovechaban la ansiedad y desesperación del público y lectores para garantizarse el deseo de saber más y no poder resistirse a ese “continuará”.

Los estudios realizados por otros psicólogos, teniendo en cuenta los resultados obtenidos por Bluma Zeigarnik, han relacionado este efecto psicológico con las motivaciones de terminación. El Efecto Zeirgarnik ha despertado muchísimo interés porque nos lleva a concluir que en general, todas las tareas inacabadas provocan estrés y son difíciles de “aparcar” o apartar de la cabeza. Por eso las personas tendemos, por ejemplo, a olvidar lo estudiado en los exámenes, y cada episodio de nuestra serie favorita termina en un momento de gran dramatismo conocido como “Cliffhanger” (al borde del precipicio), que nos incita a permanecer delante del televisor al día siguiente a la misma hora.

El funcionamiento de este recurso se produce a partir del Efecto Zeigarnik. El Cliffhanger está formado por las escenas que normalmente, al final del capítulo de una serie de televisión, de un libro, cómic o cualquier obra que se espera que continúe, causan el shock necesario para mantener en vilo a la audiencia y que esta se interese por conocer el desenlace. Un Cliffhanger puede ser una imagen, una frase o una acción en función del medio y del tipo de historia. Hoy en día incluso se utilizan en los videojuegos.

Así pues, volviendo de nuevo a mi duda acerca del motivo que mantiene a los seres humanos (por lo menos a los que a mí me rodean) tan enganchados a las series de TV, podría explicarse por el Efecto Zeigarnik y su relación con el recurso del Cliffhander: Ambos corroboran la importancia que tienen los desenlaces para los seres humanos. De hecho, nos resulta más placentero cuando una historia se cierra (se premia al bueno, se castiga al malo y el conflicto se resuelve) que cuando hay un final trágico en el que no se ha impartido justicia y la trama no está resuelta, lo que nos genera tensión psicológica y ansiedad.

En definitiva, ¡ahora entiendo por qué cada vez que pienso en Game of Thrones, Vikings o Outlander, entre otras series de TV, siento la misma ansiedad que cuando tengo delante un reto profesional/vital que me entusiasma!

 

Elena Herrera
Psicóloga y Terapeuta Gestalt

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